Recuerda que lo que empleamos no es un pedernal, sino un ferrocerio, que está compuesto por hierro y cerio.

¿Recuerdas el triángulo del fuego y cómo funciona?

El fuego requiere tres elementos: combustible, oxígeno y un punto de ignición. Cuando combinamos estos elementos, logramos encender un fuego.

La yesca es uno de los componentes esenciales para el fuego, ya que actúa como combustible. Es crucial procesarla adecuadamente antes de usarla. Debemos desmenuzarla para obtener filamentos finos y, una vez descompuesta, compactarla para que las chispas prendan más fácilmente.

En este caso, el punto de ignición lo proporciona el ferrocerio. Para encender el fuego correctamente con el ferrocerio, debemos asegurarnos de que las chispas caigan lo más cerca posible de nuestra yesca. Para lograrlo, es esencial realizar el movimiento de palanca con el rascador de manera correcta, asegurándonos de colocar el dedo en el punto exacto donde rascaremos. Además, debemos tirar con fuerza desde los tríceps, evitando utilizar solo la muñeca.

Colocamos el ferrocerio en un ángulo de 45 grados, tiramos desde los tríceps y, ¡recuerda el oxígeno! No debemos bajar el rascador hasta el final, ya que podríamos apagar nuestras propias chispas. El rascador debe detenerse a tres cuartos del ferrocerio para permitir que las chispas prendan adecuadamente.

Además de la yesca, que no siempre se encuentra en condiciones secas, existen otros elementos naturales que resultan útiles para encender un fuego y que es importante conocer. Estos acelerantes pueden recolectarse en el entorno o llevarse en nuestra mochila.

Uno de estos acelerantes naturales es la resina, producida por todas las coníferas. Sin embargo, al igual que con la yesca, debemos procesarla adecuadamente. Comenzamos creando finas virutas que acumulamos, y para facilitar el encendido del fuego, rascamos virutas aún más finas de resina con la espina del cuchillo. Del mismo modo que antes, tiramos de tríceps y detenemos el rascador a tres cuartos del ferrocerio.

Otro iniciador es la corteza de abedul, que contiene aceites esenciales actuando como acelerante. Este árbol se encuentra en el Pirineo a partir de unos 900 metros de altitud. Usamos la punta del cuchillo para raspar finas virutas de la corteza, acumulándolas y luego encendiéndolas con el ferrocerio.

Las cañas de río son otro elemento natural que nos permite encender un fuego, y son bastante comunes y fáciles de encontrar en la naturaleza. Al igual que los otros elementos, requieren procesamiento, pero a diferencia de los anteriores, necesitamos procesar una mayor cantidad. Con el cuchillo en un ángulo de 90 grados, comenzamos a raspar finas virutas, las acumulamos y las encendemos con el ferrocerio.

Pero, ¿qué hacer cuando todo parece estar en contra? Si no tenemos resina, la yesca está mojada, o no encontramos abedules… En ese caso, podemos recurrir a la técnica del Batoning, que consiste en cortar la madera en trozos más pequeños y crear emplumados que nos ayudarán a encender el fuego. Las maderas ideales para esta técnica son aquellas con vetas rectas, como castaño, avellano, abedul y chopo, aunque los pinos también pueden servir.

Para encender un fuego con emplumados, necesitamos una cantidad considerable, alrededor de 10 a 15, ya que estamos esencialmente fabricando nuestra propia yesca. Además, estas bolas deben ser lo más finas posible para que se enciendan con facilidad mediante el ferrocerio.

¿Necesitas un ferrocerio? En nuestra web encontrarás varios pero el favorito sin duda es el Ferrocerio Seniem y My Fire de fabricación sueca.

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